El principal problema es que se pierda clase teórica, ya que muchas veces en las excursiones no se aprende nada relacionado con la materia que realiza la excursión. Esto puede ser producido porque no se le haya dado a los niños una preparación previa sobre lo que se va a visitar, para que puedan aplicarlo en la excursión. Desde el punto de vista del profesor, también es mas incontrolable una clase fuera del colegio que dentro del colegio ya que los niños se pueden desperdigar mas y perder las referencias sobre ellos.
Por otra parte, quizá a través de la excursiones el niño aprenda mas ya que se trata de un clima mas relajado, mas vidual, donde los niños pueden interactuar con la realidad del medio, no la rutina de ir a clase y estar delante de un libro. Como he dicho antes, sacarlo de la rutina es algo bbueno, ya que motivan mas al hacer algo diferente a lo que no están acostumbrados. Al hacer algo diferente las relaciones que se generan con sus compañeros son diferentes, ya que aquí es donde empiezan a florecer mas amistades y grupos y por lo tanto se genera un gran desarrollo social. Además a través de las excursiones, podemos concienciar mas a los niños sobre el cuidado y el respeto de nuestro entorno y del patrimonio artísticos, histórico y cultural de la ciudad donde nos encontremos.
Bajo mi punto de vista, estoy a favor de las excursiones, siempre y cuando sean educativas durante el curso. Por ejemplo, si voy a visitar un museo, debemos saber previamente por qué vamos, que se va a ver, étc. También creo que son adecuadas las excursiones lúdicas para relajar la tensión que genera la rutina y como premio a lo realizado en el año de colegio, como por ejemplo pasar un día en el parque de atracciones como final de curso, étc.
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